1 de diciembre de 2013

Dia 3 De Amman a Petra

Alquilamos un coche para desplazarnos por Jordania.
La ciudad de Aman es un completo caos especialmente en cuanto al tráfico, por eso los del alquiler del coche se ofrecieron a acercarnos al extrarradio de la ciudad para desde allí continuar nosotros. La persona que nos llevaba hasta ese punto volvería en taxi, éste nos dejó en una calle principal, pero muy saturada de tráfico. El que habíamos alquilado era un coche automático, primera vez para Juan y con un tráfico denso, nada más incorporarse a la circulación y sin haber podido practicar un poco quiso frenar y pisó el freno como si fuese el embrague, resultado la primera colisión de su experiencia como conductor. 


La amabilidad de los jordanos y la pasividad de la policía de hizo patente, no hubo ningún drama, el coche que chocó por detrás con nosotros y responsable legal del accidente comprendió la situación, los dos coches estaban asegurados, sólo que la policía tardaba una e eternidad en llegar, así que el responsable de la compañía de alquiler que se acercó nos dio las llaves del coche que llevaba para sustituirlo por el nuestro.
Así que continuamos el trayecto por la King's Way camino de Petra.

El paisaje de esa carretera merecía mucho la pena, espacios amplios, montañas de texturas sorprendentes...
Por el camino paramos a visitar un castillo templario, al entrar un hombre mayor con su turbante jordano y usando un bastón de apoyo se animó a darnos una visita guiada por todas las estancias con un enérgico y perfecto inglés, le daba a la visita el ritmo más acelerado del que era capaz para captar al mayor número de turistas posibles, de las curiosidades y anécdotas que nos contaba nos creíamos la mitad.

Después de la visita buscamos un lugar para comer que fuese de fiar, pero finalmente nos convencieron para entrar en un lugar pensado para turistas con comida de buffet. Realmente estaba sabrosa y bien cocinada, pero casi se nos atraganta al ver la cuenta. 

En el resto del camino se puso el sol rápidamente así que no pudimos disfrutar de las vistas, como era un camino lleno de curvas, y creo que algo del buffet no estaba en buen estado comencé a sentirme mal de estómago y hasta llegar a Petra fue una verdadera tortura, las curvas hacían más difícil contener el vómito, y cuando nos quedaban pocos kilómetros nos perdimos, gracias a que un maestro de una ciudad en la que paramos a preguntar se prestó a subir con nostros al coche indicándonos un atajo para llegar a otra ciudad desde la que acceder al desvío y cómo no, el atajo tenía más curvas aún.

Cuando llegamos a la ciudad contigua a Petra nos quedamos en el primer hotel de la lista que encontramos, era de los lujosos pero con tal de aparcar y descansar de un viaje tan largo nos pareció buena idea. El resto de la noche me la pasé pegada al retrete hasta que no quedó en mi estómago ningún recuerdo de la comida anterior.





19 de noviembre de 2013

Día 2 - Jerash y norte de Jordania

Habíamos contratado en el hotel un viaje a Jerash, castillo de ajlun y am quais, así que despertados, aseados y desayunados salimos de camino con el conductor en un hunday con navegador en coreano del que no pasamos de la primera pantalla. El conductor muy bien vestido estirado y amable hablaba poco inglés, nos costaba comunicarnos sobre todo porque no nos entendíamos los acentos mutuos, pero merecía la pena el esfuerzo porque siempre acabábamos soltando alguna carcajada. El primer destino Jerash venía a ser una especie de Pompeya abandonada en este caso por sucesivos terremotos, fue en su momento una de las ciudades romanas más grandes de oriente y se podía imaginar el esplendor por el enorme templo de Zeus y las interminables filas de columnas que atravesaban la ciudad.



De jerash partimos al castillo de aljun, un castillo templario para el que solo teníamos media hora de visita y era un verdadero laberinto.

Roy preguntó de dónde traían los plátanos que se venden en Jordania, éste le respondió que los pequeños son del país y los grandes venían de fuera, en el trayecto pasamos por delante de un hombre que los vendía, así que tuvimos ocasión de probar los plátanos jordanos por cortesía del conductor.
















Dos horas de viaje para el siguiente lugar, otra ciudad romana enorme en la que utilizaron piedras negras fundamentalmente para la construcción, lo que le otorgaba una identidad muy característica.


Junto a ellas también se conservaban construcciones otomanas en muy buen estado. 
En el horizonte no demasiado lejano podíamos ver el mar Mar de Galilea y los Altos del Golán, un paisaje impresionante.



Al regreso nos esperaba un largo trayecto hasta Amman, comimos en una zona universitaria repleta de restaurantes muy similares en los que sólo servía pollo en las distintas variedades de fast food, el que elegimos finalmente la cena fue muy abundante y deliciosa por un precio mínimo.

Llegamos al hotel en Amman y allí pasamos una tarde con calma en el bar del hotel hablando y disfrutando del ambiente.

Dia 1 - Amman

Despertamos en el hotel con el canto del muhaicin a las 5 de la mañana.

Damos un paseo por el teatro y alrededores.
Junto al teatro grande hay un anfiteatro muy coqueto con un pequeño museo con objetos y prendas tradicionales que nos recordaron mucho a los trajes de las monk vietnamitas y mi debilidad, los mosaicos.

Después nos acercó en coche hasta la ciudadela el más mayor de los que trabajan en el hotel, un personaje muy característico, que estuvo años trabajando fuera de Jordania y confesaba ser cristiano, le preguntamos si eso le daba problemas y respondió que ninguno, sólo que no tiene iglesia para rezar.

En la ciudadela también había un museo arqueológico, un tanto estrambótico pero con piezas bastante curiosas.

Más tarde nos dirigimos caminando a la mezquita azul jordana que nada tiene que ver con la de Estambul.


Para poder entrar me piden que me vista de forma apropiada, tienen un vestidor con vestidos completos para estos casos, la sensación no pudo ser más extraña.

Me impactó tanto que no quise hacer fotos dentro de la mezquita, símplemente me quedé pensando en la sensación de estar ahí dentro, en un lugar de culto de una religión que siempre me ha infundido mucho respeto, e intentando comprender algunas piezas del puzle que nunca nadie ha resuelto, no iba a ser yo la primera.

Frente a la mezquita, para nuestra sorpresa había una iglesia cristiana.
Y cerca de ésta una tienda de productos cristianos, centrados básicamente en la figura de la virgen y papá noel, una estupenda abstracción.
Después regresamos andando y parando en todos los escaparates curiosos que veíamos, desde tiendas de productos de laboratorio o medicina, con esqueletos y órganos humanos de plástico...

...o el local de un tipógrafo que nos invitó a entrar y me acabó convenciendo para que le pidiese mi nombre en caligrafía árabe en la libreta, de 50 jordanos que pedía por ello bajó hasta 10.

Mientras regresábamos comenzó a llover así que nos refugiamos en una tetería allí estuvimos un buen rato conversando sobre lo divino y lo mundano. Sin darnos cuenta ya hacía tiempo que había dejado de llover así que seguimos bajando, nos paramos en una tienda de dulces árabes que acabamos tomando en el hall del hotel junto a un té tan ricamente.


Después de descansar un poco en el hotel dimos otro paseo ya de noche, nos dirigimos al mercado que ya estaba recogiendo en la mayoría de los puestos y nos impresionó el buen aspecto de todas las frutas y verduras, nos llevamos una granada rojísima, que nos envolvieron en una bolsa que pensaba era de basura pero es que aquí la bolsa de asas normal es de color negro. En el otro lado de la calle vinos a oscuras el ninfeo que estaba con la verja de entrada cerrada, nos asomamos para mirar las columnas y en ese momento se acerca por detrás el guarda que nos abre amablemente las puertas para verlo de cerca incluso nos acompaña y nos explica lo que sabe del uso de las dependencias. A media visita alguien le llama desde la entrada con bastante tono de enfado así que le decimos que ya nos vamos intentando ocasionar el menor daño posible. Ya de vuelta en el hotel tomamos una cena muy frugal y a la cama de nuevo, no nos dan las fuerzas para más.


17 de noviembre de 2013

Hemos llegado a Amman

 Y como era de esperar las traducciones literales no se han hecho esperar.


Eses es el cartel que nos encontramos en la habitación del hotel Pasha de Amman, un hotel que está siendo como un pequeño patio de vecinos bien avenidos, de muy distintos tipos y que estamos conociendo en estos días.

Situado con vistas al anfiteatro de la antigua Philadelphia, por suerte hemos podido optar a una habitación con vistas, el lugar no es como para tener tres estrellas, pero el buen ambiente que se respira bien las merece. 


Cuando llegamos al aeropuerto de Amman nos recogió un trabajador del hotel con unos rasgos muy peculiares, ojos separados y nariz aguileña, de caracter muy fuerte a la vez que amistoso, había recogido también a Roy, un viajero de Singapour que lleva años viviendo en Londres. Nos llevó a los tres en el coche hasta el hotel y pronto vimos lo peculiar del tráfico en Jordania, adelantamientos por la izquierda y derecha indiferentemente, el uso de la autovía para aparcar sin gran motivo, la presencia de controles de la policía con y sin radar cada pocos metros, y el estado catastrófico de algunos coches. Para ejemplo uno de ellos llevaba arrastrando el tubo de escape que producía chispas con el rozamiento, nuestro conductor lo avisó y paró para avisarle pero no era necesario porque ya lo sabían. 

Esa misma noche estuvimos viendo las opciones que ofrecía el hotel de visitas organizadas y planeamos con Roy compartir los gastos en aquellas en las que coincidiesen intereses y tiempos ya que él disponía de 7 días y nosotros 10. Mientras lo hablábamos paseamos por los alrededores del hotel buscando un restaurante para cenar tranquilamente, tarea difícil, sólo veíamos abiertas tiendas de ropa y antigüedades, pero por suerte vimos uno algo escondido en el que al entrar tenía todos los signos de haber cerrado, con todas las bandejas limpias, aún así no pusieron ninguna pega en prepararnos cualquier cosa de la carta, cenamos los tres estupendamente, la comida tenía unos sabores verdaderamente deliciosos, la sorpresa fue al pagar la cuenta, el precio por la cantidad de comida que nos prepararon era más de la mitad de lo que nos pudiésemos imaginar. Nos fuimos contentos y con la tripa inflada para el hotel.

Cuántos nervios

No importa lo aburrido que sea el viaje que con mi cabecita loca cualquier cosa se convierte en una aventura.
Hemos ido a recoger el coche y parece ser que había dejado la ventanilla bajada, así que el asiento del conductor estaba empapado después de toda una noche lloviendo.
Hemos dejado el coche en un parking cerca del aeropuerto, seguramente allí esté en muy mejores manos que las mías, gracias a unos amigos que la noche anterior nos propusieron esa opción, mucho más económica y sencilla que alquilar un garaje durante un mes, gran idea.

¡Vuelta a la carga!

Después de un año de mucho mucho trabajo, y con muchas ganas de volver a comenzar la nueva temporada con fuerzas, llega el momento del viaje del año. 

Retorno a la vida este blog para contar las peripecias que nos esperan a Juan y a mi en el viaje a Jordania, que comenzará en la tarde del día 17 de noviembre de 2013.

Procuraré informar diariamente a últimas horas del día, con la ventaja de que en España es 2 horas más temprano. 

A ver qué tal se nos da esta aventura, hay muchos nervios hoy.

13 de marzo de 2013

De vuelta al trabajo

Después del viaje, el regreso y volver a trabajar, con muchas ganas y ahora con una rutina nueva.

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4 de marzo de 2013

DÍA 16· Venecia de resaca

De resaca estaba la ciudad, no nosotros. Pero era difícil de saberlo, quedaban los restos de la nieve y muchos turistas saliendo con sus maletas, bolsas con plumas y algún que otro disfraz hecho con cajas de cartón. Nos olvidamos el mapa y la libreta en la que había preparado información sobre alguna ruta interesante para recorrerla en un día. Así que caminamos por la ciudad sin más dejándonos llevar.

15 de febrero de 2013

DÍA 15 · Revisitando Istria, bajando hasta Pula



Viendo los precios tan altos en Venecia decidimos ver las partes de Istria que no habíamos visitado y se marcaban en la guía como de interés, sin saber que la razón de la subida de precios era que en Venecia era el último día de carnaval, hubo muchos momentos en los que pudimos darnos cuenta, pero por alguna razón extraña no ocurrió, y tenía que ser así.
Fue un día con sus momentos graciosos, aunque con mucho cansancio acumulado del viaje, paisajes extraños, ciudades embrujadas, calles venecianas alejadas de su lugar y una iglesia descomunal mirando al mar, nuestro último día despidiéndonos del coche y de la familia que mejor nos acogió en todo el viaje.


DIA 14 · Lago de bled y conducir sobre el hielo


DIA 13 · Liubliana


Nos despertamos ese sábado un poco tarde, desayunamos en el bar del albergue con comida que compramos en el supermercado cercano, en Croacia parece no molestar que en las cafeterías lleves comida de otro lugar.

Salimos con el coche para buscar la oficina de correos y pagar la multa de aparcamiento que nos pusieron por no conocer las normas, las zonas de aparcamiento privado también son blancas y desde donde aparcamos no se veía la señal, pero la multa concede dos días de aparcamiento, así que no estaba mal.

Podríamos no haberla pagado, pero al ser el coche alquilado mejor curarnos en salud. Algunas multas también las dejaban pagar en el supermercado, me parece curioso el funcionamiento de las ciudades cuando parece que tienen unas soluciones mejor pensadas que las nuestras, no estaría mal intercambiar conocimientos.

Tardaríamos dos horas en llegar a la capital eslovena, pagando previamente una "viñeta" que es una pegatina como las nuestras de itv que es obligatoria y permite circular sin pagar nada más en las autopistas eslovenas, el mínimo es para una semana.

Los primeros paisajes me sorprendieron, entre la belleza de la nieve y las iglesias con formas tan distintas en la torre, era uno de  los atractivos que esperaba encontrar en el viaje, me gustaría hacer un estudio de todas ellas porque no era una igual a la otra.

Habíamos reservado una noche para Liubliana lo que nos daba libertad para decidir si nos quedábamos un día más o dormíamos en otro lugar.  Llegamos por la tarde y nos costó bastante localizar el albergue. Dimos un paseo y finalmente decidimos subir hasta el castillo, había varios caminos para acceder, justo elegimos el que tenía rampa, con nieve y partes heladas, subíamos con el miedo de resbalar, pero las risas que nos echábamos no tenían precio, ya arriba nos dimos cuenta de que se podía subir por escaleras de madera, pero cómo íbamos a perdernos una bajada con el suelo helado y en rampa. De la visita al castillo esto fue lo mejor, porque justo al llegar arriba estaban cerrando las puertas.



10 de febrero de 2013

DIA 12 · Zagreb



Después de tantos días de viaje encontrándonos muy poca gente, se agradecía llegar a una capital y mezclarnos entre la multitud. Adolfo se dió un baño de gente fotografiando todo tipo de personajes llamativos, la euforia del momento no le hizo ver que estaba gastando sus últimos cartuchos de energía, entre el frío y el cansancio íbamos a tirones, como él prefería hacer fotos y a mi me apetecía ver museos con calma, fuimos haciendo expediciones por separado.

Me quedé atónita delante de alguna escultura y especialmente ante tres cuadros de Manet: un retrato, un bodegón de ostras y otro de frutas, de éste último creo que se me ha quedado grabada a fuego la sensación de volumen. He encontrado esta foto del cuadro, pero me temo que sólo se entiende viéndolo en persona.

Ya cuando anochecía teníamos pocas fuerzas más, Adolfo fué a recuperarlas relajándose dando un paseo yo prefería descansar en la habitación y dar un repaso a los textos.




9 de febrero de 2013

DIA 11 · Dubrovnik - Zagreb de un tirón

El día anterior después de recorrer de noche el interior de las murallas de Dubrovnik decidimos que no merecía la pena pasar un día entero allí, es una verdadera maravilla, pero recorrerla no lleva mucho más tiempo, por eso calculamos repartir el día entre ver el casco antiguo con la luz del día hasta mediodía y comenzar el viaje en dirección Zagreb, sin agobios, hasta donde llegásemos.

Logramos hacer el recorrido entero de más de 500km con temporal de nieve.
Paramos en una ciudad anterior para conectarnos a internet y reservar la noche.
Fue muy complicado orientarnos por la ciudad, de hecho cuando preguntábamos a la gente de la zona se las veía complicadas para orientarnos.

Tuvimos una suerte enorme cuando dimos con dos chicos que para indicarnos sacaron el coche de su aparcamiento y ellos mismos nos llevaron hasta la calle del hotel, no dábamos crédito ante tanta amabilidad, y tampoco al ver lo grandísima que era la ciudad, atravesada por tranvías, muy divertido de conducir aunque con cierto temor a cruzarnos con un tranvía.

Cuando llegamos al hotel no tenían la habitación reservada, pero nos alojaron en una de tres camas.

El viaje pasó factura porque estábamos tremendamente agotados.


DIA10 · deSarajevo a Ploce y de ahí a Dubrovnik


DIA 9 · En Sarajevo

Sarajevo es una ciudad enorme, tuvimos la suerte de llegar después de haber nevado, no dodíamos dejar pasar la oportunidad de ver el conjunto de la ciudad cubierta de nieve desde lo lejos, por eso comenzamos la mañana escapándonos en busca de un punto alto para mirar atrás sorprendidos, fue divertido porque no sabíamos bien si encontraríamos una vista adecuada simplemente subíamos una calle empinada en dirección opuesta al centro de la ciudad. Poco a poco según nos alejábamos se iba componiendo la imagen de conjunto. Según avanzábamos el tipo de gente que nos encontrábamos era muy distinta al del centro de la ciudad, al bajar cambiamos la ruta y atravesamos una parte más empobrecida de Sarajevo, y que en parte nos parecía más auténtica, en oposición a la juventud y modernidad que desprende la parte turística de la ciudad.



DIA 8 · de Mostar a Sarajevo

Nuestro anfitrión nos preparó un café turco delicioso. No quiso contar mucho, pero al parecer vivió de niño la guerra, nos dijo que los españoles hicimos allí una buena labor, y que se nos distinguía por ser los más bajitos.

Después de la experiencia de Split dimos por hecho que en muchos caso íbamos a llegar a ciudades de noche, para redescubrirlas al día siguiente con luz natural, y es una forma interesante de conocer los lugares.
Así fue con Mostar, habíamos recorrido el casco antiguo, aunque reconstruido de la ciudad, que ya era mágico de por si con las luces artificiales, con la luz del sol aún era más sorprendente.

No sólo nos quedamos con la parte conocida, sino que quisimos también salirnos del circuito y recorrer de forma aleatoria otras calles residenciales y menos turísticas para conocer el ambiente real del día a día, y fue la parte que más nos sorprendió, había dos caras muy marcadas, la turística y la real, mantenían muchas fachadas tiroteadas, monumentos, mensajes que invitaban a no olvidar.

Por la tarde tomamos un autobús que hacía el recorrido por carretera hasta Sarajevo, por el camino se iba notando que la guerra se extendía por todos los rincones, no había dejado población alguna sin sus secuelas, enormes cementerios, fachadas salpicadas de agujeros, vías de ferrocarril derrumbadas. Después de 20 años, las secuelas que podíamos ver en su gran mayoría seguían así por decisión de los afectados, en algunos otros casos por abandono de la casa.


5 de febrero de 2013

DIA 7 · desde Split a Mostar

Solo teniamos una manana para ver los museos de Split, ya que el dia anterior siendo domingo no abrieron.
Nos hizo un fantastico dia de sol, con lo que pudimos imaginarnos la belleza de la ciudad en verano, que es cuando el turismo abarrota las calles. El ritmo de vida de los habitantes daba un atractivo especial a la ciudad, algunos moviendose de un lado a otro nerviosos y otros tomandose un descanso en alguna terraza mirando a la calle o al mar. Fue todo un regalo el clima de ese dia.

Pude escaparme para ver el museo arqueologico que estaba algo alejado del casco antiguo mientras Adolfo se encargaba de llevar la ropa a la labanderia, aunque tambien pudo aprovechar un rato para hacer fotos de la ciudad con aquella luz y movimiento.

Pudimos ver tambien el palacio emperador, bastante llamativo pero tal vez no merecia el precio de la entrada y aun menos que por dedicarle tiempo recorriendolo nos perdiesemos la visita al mausoleo que cerraba a las 12 sin nosotros saberlo.

Tambien habia mucho ambiente de mercadillo, aprovechamos para comprar unas lonchas de jamon, queso  y pan de la zona, nos hicimos un bocadillo y lo comimos en un parque amplio a la entrada del casco antiguo, el jamon parecia tener otro tipo de curado, por fuera son de color mas oscuro, en el sabor se percibe la diferencia, mientras disfrutabamos del momento, un barrendero que estaba trabajando en el parque se fue acercando hasta nuestro banco y comenzo a barrer con diligencia, no tuvo reparos en barrer cerca de donde nos sentabamos asi que levantamos los pies y comenzo a barrer bajo ellos sin ningun reparo, fue un momento por lo menos extrano.

Dejamos Split y volvimos al coche para dirigirnos a Ploce, no esperabamos ver el cambio tan pronto, pero una vez acabo la autopista en direccion Dubroknic el paisaje y paisanaje empezo a cambiar radicalmente, las formas las definia la forma del rio y los pueblecillos se volvian menos elegantes y mas rurales.

Fue un momento divertido cuando, pocos metros despues de salir de la autopista, en un tramo en obras, encontramos al equipo de obreros, que sin usar ninguna sečal estaban asfaltando el pavimento, uno de ellos con algo parecido a una escoba esparcia el alquitran energicamente, pasamos lentamente a su lado, pensando que pararia por un momento para evitar salpicar el coche, pero para nada afecto a su trabajo, en estos momentos es cuando uno se da cuenta la importancia de los protocolos que se suelen seguir en las obras de la via, tuvimos suerte de no cruzarnos con coches en la direccion contraria porque alguno de los dos tendria que haber retrocedido.

Fuimos entrando en la ciudad portuaria de Ploce, enseguida vimos las diferencias con Split, es algo que ocurre cuando te acostumbras al estilo veneciano, que cuando falta todo se vuelve mas tosco de lo que es, sustiuir arcos ojivales en piedra por ventanas rectangulares y frias en un edificio de hormigon deslucido, es un choque notable. Nuestros primeros encuentros con la gente de alli tambien estaban a la medida,

aparcar el coche
viaje en un tren de otro tiempo con vistas a las vías
llegada a mostar
cenamos un plato con platos típicos
recorremos las cales de noche
de vuelta a la mini-habitación.

4 de febrero de 2013

DÍA 6 · día en SPLIT

El primer día en el viaje que repetíamos alojamiento, por lo que no teníamos que madrugar para abandonar la habitación y podíamos permitirnos dormir más de la cuenta, ya se echaba en falta.

No fue un descanso del todo reparador, pero al menos cambiamos el ritmo y pudimos disfrutar de una ciudad en distintos ambientes. A las 12 aproximadamente estábamos saliendo de la habitación y pasamos el día entero para pasear, pero al ser domingo no había ningún museo abierto, asi que recorrimos la ciudad de cabo a rabo con calma.

Me sorprendio de la ciudad que teniendo una de las obras romanas y medievales mejor conservadas, esos mismos espacios siguen sirviendo para su cometido, vive gente dentro de los monumentos y con toda la naturalizad mezclando el pasado con el presente y respetando su conjunto.

Ya por la tarde cuando empezaba a anochecer caminamos hasta las estaciones y consultamos opciones de cómo llegar a Mostar y Sarajevo sabiendo que no nos dejan entrar con el coche a Bosnia. La mejor opcion era

seguimos hasta una playa con una cafeteria, antes de llegar empieza a granizar
Cena en restaurante de
por la noche temblor de tierra, yo lo mezclo con un sueño.




















3 de febrero de 2013

DÍA 5 · la ciudad de ZADAR

El viaje del día anterior nos dejó exhaustos, especialmente a mi, de camino al casco antiguo vimos al otro lado de un puente a mucha gente reunida en un mismo lugar, allí nos esperaba la recompensa a la tortuosa bienvenida que nos había dado la ciudad.

La gente estaba parada en aquel lugar porque alguna marca estaba preparando un concurso y con ello había distintos puestos regalando comida, café, embutido, pan y dulces, incluso jabón para la ropa, fue como caído del cielo.

Dedicamos esa mañana a visitar el casco antiguo de Zadar, me sorprendió la blancura de las piedras, y es cierto lo que comenta en la guía que en las cafeterías la gente se sienta orientado hacia el exterior, en vez de en círculo, como tenemos costumbre de ver, al pasar por delante te sientes parte de un espectáculo.

La primera visita fue el museo del vidrio. Un lugar sorprendente en el que muestran piezas de vidrio romanas junto a alguna información sobre el método de fabricación. Había piezas verdaderamente sorprendentes, a mi me llamó especialmente la atención que ya entonces existía el código debajo de las botellas para distinguir el tipo de contendido, o el fabricante, supongo que eran formas realizadas con moldes. Y para cerrar el recogido un artesano hacía una demostración de soplado de vidrio, ese proceso hipnotizante, no importa las veces que lo veas.

Seguimos recorriendo la ciudad, había bastante movimiento, pero muchas de los lugares a visitar o estaban cerrados, o eran muy caros en proporción a lo que se podía ver en su interior.

Tuvimos que visitar en 10 minutos el museo arqueológico, porque estaba cerrando cuando llegamos, pero no necesitaba mucho más porque se encontraba en obras, la visita fue muy interesante, muy curiosa una pieza que según ponía, era una figura a la fertilidad que había comenzado con forma de animal de cuatro patas hasta evolucionar a una forma humana con dos piernas sentadas.

Fue difícil encontrar un sitio para comer, hasta el punto de tener que salir de la ciudad a un centro comercial gigantesco que sólo tenía un sólo lugar con pizzas.

El cansancio se había hecho patente, yo tenía una contractura en la espalda que estaba haciendo difícil conducir, por eso cuando vimos en una guía sobre un spa muy recomendable en la zona